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DERMALABSkin care · Madrid

Por Violeta Sanz ·

Menopausia y piel flácida: por qué te ha cambiado la cara y cuándo actuar

Violeta Sanz, especialista en Plasma Fibroblast en Dermalab

"De un año para otro me ha cambiado la cara." Lo escuchamos muchísimo en cabina, casi siempre acompañado de un "no sé si son imaginaciones mías". No lo son. La relación entre menopausia y piel flácida es real y está bien documentada: es uno de los cambios más rápidos que vive la piel en la edad adulta. Entender qué está pasando te ayuda a elegir bien qué hacer y cuándo.

No te lo estás imaginando

Los estrógenos ayudan a mantener el colágeno, la hidratación y el grosor de la piel. Cuando bajan, la piel lo nota. Según la Academia Americana de Dermatología, en los primeros cinco años de la menopausia la piel pierde en torno a un 30 % de su colágeno, y después la pérdida continúa de forma más lenta.

Hay un matiz importante: los estudios clásicos sobre colágeno en la menopausia relacionan esa pérdida con los años que han pasado desde la última regla, más que con la edad. Por eso el momento en que empiezas a cuidar la piel cuenta tanto.

Varios cambios a la vez

No es solo el colágeno. A la vez, la piel suele volverse más fina, más seca y más reactiva, porque la barrera se debilita. Pierde elasticidad. Y el soporte de debajo (grasa y hueso) también cambia, por eso algunas mujeres notan el óvalo menos definido aunque su piel esté bien cuidada.

Además, como los estrógenos bajan y los andrógenos pesan relativamente más, hay mujeres que vuelven a tener granitos o notan más vello en la barbilla o el labio superior. Tener la piel seca y con granos al mismo tiempo desconcierta mucho, pero es frecuente y tiene explicación.

Perimenopausia y menopausia no se cuidan igual

En la perimenopausia, los años previos a la última regla, las hormonas suben y bajan. La piel es inestable: un mes está bien y al siguiente reacciona a todo. Aquí la clave es no sobrerreaccionar: no cambiar de rutina cada semana ni añadir activos fuertes a la vez.

En la menopausia la pérdida es más progresiva y constante. Aquí lo que funciona es construir con paciencia: una rutina bien pensada, mantenida durante meses, y tratamientos espaciados.

El orden: primero la barrera, después la firmeza

Muchas clientas llegan pidiendo tensar cuando su piel, en realidad, está irritada, tirante o con rojeces. Hacer un tratamiento que lesiona la piel sobre una barrera dañada no estimula colágeno: añade daño, y aumenta el riesgo de manchas. Por eso primero reparamos (limpieza suave, más lípidos, hidratación) y después trabajamos la firmeza.

En casa, suele tener sentido una rutina con más nutrición que antes, un retinoide introducido muy despacio, antioxidantes y protección solar alta todos los días, con color si tienes manchas. Si tu piel está reactiva, mejor pocos productos y bien elegidos.

Qué tiene sentido en cabina

Los tratamientos que estimulan colágeno, como el Plasma Fibroblast, tienen especial sentido en estos años. El plasma renueva la piel, algo que se aprecia al caer las costras, y produce una retracción del tejido y la formación de colágeno nuevo, que empezamos a valorar desde la semana 4 y que sigue formándose durante meses. Puede ser útil para la piel fina y arrugada del párpado, el cuello, el escote o la cara interna de los brazos (los estudios publicados se centran sobre todo en el párpado; en el resto de zonas nos basamos en nuestra experiencia).

Pero hay que ser realistas: el Plasma Fibroblast trabaja la piel, no elimina volumen, grasa ni flacidez profunda, y no sustituye a una cirugía. En la mayoría de los casos se necesitan entre 1 y 3 sesiones, separadas entre 3 y 6 meses en la misma zona. En la menopausia la piel repara más despacio, así que tendemos a apurar la parte alta de ese margen.

Cuándo consultar a tu médico

Si el cambio ha sido muy brusco, si notas mucho cansancio, caída de pelo o la piel extremadamente seca, coméntalo con tu médico: conviene descartar otras causas, como alteraciones del tiroides o déficits de hierro o vitamina D. Y si te planteas la terapia hormonal, es una decisión médica que no se toma por la piel, aunque se sabe que frena la pérdida de colágeno.

No esperes a que "pase"

El error más frecuente es esperar a que termine esta etapa para empezar a cuidarse. Los primeros años son precisamente cuando más se pierde, y cuando más partido se saca a una buena rutina y a los tratamientos bien planteados.

Para saber más

Qué le pasa a la piel en la perimenopausia y la menopausia, cómo adaptar la rutina en cada etapa y qué tratamientos tienen sentido lo explico con detalle en mi libro «Manual para no cargarte la piel». Si quieres valorar tu caso, en Dermalab la primera valoración es gratuita.

Fuentes

  1. American Academy of Dermatology (AAD). Caring for your skin in menopause
  2. Brincat M et al. A study of the decrease of skin collagen content, skin thickness, and bone mass in the postmenopausal woman. Obstet Gynecol, 1987
  3. Brincat M et al. Skin collagen changes in postmenopausal women receiving different regimens of estrogen therapy. Obstet Gynecol, 1987
  4. Rossi E et al. Clinical and Confocal Microscopy Study of Plasma Exeresis for Nonsurgical Blepharoplasty of the Upper Eyelid. Dermatol Surg, 2018

Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional. Los datos de recuperación y número de sesiones corresponden a la experiencia de Dermalab; los resultados varían de una persona a otra.

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